¿TELETRABAJO O PRESENCIAL? ES LA NUEVA PREGUNTA

Nuestro país suele caracterizarse por ser de contrastes y extremos, olvidando el término medio para tomar las decisiones corporativas en cada momento.

Parece ser que, en muchas empresas, el trabajo presencial se ha convertido de nuevo en lo habitual, siendo el teletrabajo algo muy residual, para momentos puntuales y/o personas concretas.

Otras empresas siguen con los equipos burbuja, es decir, una semana trabajas en remoto y otra en tu oficina, siempre con las mismas personas, para evitar que, si hubiera que confinar un grupo, el otro pudiera sacar el trabajo adelante.

Hay quienes han dado la opción a las personas que pueden efectuar su trabajo en remoto, elegir desde donde quieren desempeñar su puesto de trabajo. Digamos que es una elección a la carta adaptada a las necesidades de cada persona. Algunas personas deciden teletrabajar de forma permanente, otras hacerlo de forma mixta y algunas prefieren trabajar desde la oficina. Depende de cómo se organice cada persona.

Hace poco me comentaba un amigo que en su empresa ya solo pueden teletrabajar los jefes, que “para eso son los que mandan”. El resto de personas tienen que trabajar de forma presencial sin opción a teletrabajo. Esto es una práctica inadecuada, en donde no se da ejemplo y se permite que los responsables tengan más privilegios.

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¿CÓMO CONSEGUIR ATRAER A PERSONAS CON TALENTO A TU ORGANIZACIÓN?

Muchas organizaciones tienen problema para incorporar talento interesante en las vacantes que les van surgiendo.

La guerra del talento es una realidad sobre todo para unos perfiles muy concretos relacionados con las titulaciones STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics). Las competencias técnicas y digitales cada vez son más necesarias que las desarrollemos todos, con independencia de cuál sea nuestro rol, profesión o sector de actividad. Nos tenemos que saber manejar, sí o sí, con ellas.

El problema radica es que muchas empresas aún siguen reclutando como antaño: se centran exclusivamente en lo que necesitan en ese momento, olvidando totalmente lo que necesitan o quieren las personas que van a optar a esas vacantes de empleo. Al final se trata de hacer atractiva la oferta laboral para las dos partes y no solo para la organización que la pone en marcha.

Actualmente, es habitual que las empresas publiquen en las redes artículos sobre sí mismas, u ofertas de trabajo; es necesario que sea información concreta y relevante. En ocasiones el mensaje es vacío: queda muy bien pero no aporta nada específico al candidato. Son frases del estilo: empresa líder del sector, salario competitivo, se pagará en función de la valía del candidato, plan formativo personalizado, flexibilidad horaria, conciliación laboral, desarrollo profesional garantizado, ambiente laboral inmejorable … Realmente, ¿qué significan? Son de interpretación libre por parte del candidato. Y desgraciadamente, no vale suponer nada, ni imaginar lo que queramos. Si tu organización no le da esta información de forma transparente, investigarán por su cuenta. Tienen múltiples formas de hacerlo. Todas las compañías llevan una fama, tienen una imagen, se dicen cosas de ellas y son conocidas. Una persona que tenga interés en trabajar en una empresa preguntará a su entorno, buscará en redes sociales o profesionales a personas que trabajan ahí o que han trabajado o colaborado en algún momento con esa empresa, investigará en portales de opiniones objetivos de las empresas y sus posiciones o encontrará la forma de averiguarlo por otros medios. Esto hace que la opinión de esas personas hacia tu empresa no la puedas controlar, porque se la facilitan otras personas y no siempre de tu compañía en ese momento. Tu empresa debe saber si los salarios que ofrece para una posición o puesto concreto son competitivos para el área geográfica concreta y en comparación con las empresas de la competencia. Igual es bueno tener identificados qué otros aspectos son más favorables que otras empresas similares.

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¿SABES QUE ES LA HIPERSIMIOFOBIA?

En la mayoría de procesos de selección de cualquier organización, el responsable directo que solicita y necesita incorporar una nueva persona a su empresa, suele participar en las últimas fases del proceso de reclutamiento, de cara a ver cómo encaja el perfil y afinidad con la empresa y el equipo.

Entonces os surgirá la siguiente duda: ¿Por qué motivo no siempre se selecciona a la persona con más potencial?

En mis años de experiencia en labores de reclutamiento, he visto más veces de las que me gustaría, cómo no se siguen las recomendaciones que damos respecto a las personas más idóneas para incorporarse a la vacante existente en cada equipo.

De cara a mis recomendaciones para priorizar candidatos tengo en cuenta:

Perfil y competencias de cada persona en comparación con lo que se precisa.
Ajuste con los valores corporativos en función de sus valores.
Carencias del equipo al que se incorpora en función del rol a ocupar. Buscar personas que equilibren o refuercen esas debilidades puede ser interesante.
Resultados de las diferentes pruebas y entrevistas realizadas.

Lógicamente cada proceso y candidato es un mundo diferente, toca ajustarse a cada experiencia y persona con flexibilidad y profesionalidad.

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¿CÓMO CUIDAR TU MARCA CORPORATIVA CON GARANTÍA DE ÉXITO?

Todos hemos sido clientes, candidatos, usuarios o socios de empresas, entidades u organizaciones de diferentes tipos.

Imagínate que te encuentras en uno de estas situaciones:

Vas a una tienda especializada a comprar una lavadora y el empleado que te atiende no sabe darte la información entre los diferentes aparatos ni recomendarte ninguno que te ayude a tomar una decisión. Es más, te dice que no puede decirte más de lo que pone en la ficha técnica.
Tienes un problema con el producto, servicio o actividad comprada o contratada. Llamas para comunicarlo y que te den una solución. Resulta que te van pasando de un departamento a u otro y todas las personas de esa empresa con los que hablas te dicen, que ellos no lo llevan y que no pueden ayudarte.
Has participado en un proceso de selección de esa empresa para la que, a priori, encajas; te llaman para la primera prueba del proceso, te comentan que se te comunicará el estado final de tu candidatura, seas seleccionado o no. Pasan 4 meses y nunca más supiste de esa organización. Es más, llamaste en más de una ocasión y te dieron largas o te indicaron que aún se continuaba con el proceso de selección, que cuando acabase te comunicarían el resultado final.
Te has presentado a un proceso de selección de una empresa, vas pasando las siguientes cribas y al final te comunican que has sido el seleccionado. Durante el proceso te comentan que, en caso de ser elegido, tendrías un plan personalizado de comienzo, con un mentor asignado, con formación ajustada a tus necesidades y reuniones de seguimiento habituales. Llega el gran día. Te recibe recursos humanos y te dan el manual de bienvenida y te enseñan las instalaciones. Ese mismo día te llevan con tu jefe y compañeros, que te cuentan sin descanso algunas de tus tareas y te explican algunas de ellas. El segundo día ya te dejan solo y pretenden que te busques la vida. Es más, todo el mundo te dijo si necesitas algo nos dices.

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¿EN QUÉ ESTADO ESTÁN LAS RELACIONES CON TUS PERSONAS?

Como nuestro tiempo es limitado, es bueno que nuestra red de personas nos sirva de nexo de unión con otras personas que ellos conocen. Esto es muy valioso y, de ahí, pueden surgir conexiones poderosas de forma más rápida. Te fías de la persona que hace esa conexión con otras personas a las que conoce. En este post me estoy centrando en las relaciones profesionales, aunque para que fluyan, tenemos que trabajar la confianza; esto conlleva colaborar, trabajar y establecer sinergias mutuas en proyectos reales, que incrementará esos lazos. Ni decir, tiene que nuestra red de personas nos tiene que impulsar a ser mejores profesionales, nos tiene que potenciar a ir más allá, a no conformarnos, entender las relaciones profesionales desde el mismo prisma, pasárnoslo bien con ellos y saber resolver los roces que surjan.

Para empezar, debes analizar qué tiempo dispones para tu red de personas.

Dicho esto, en tu red de personas a nivel profesional debes tener personas de este tipo de rol:

1.- Personas que necesitan y/o consumen los servicios y productos que ofreces y que puedan necesitar incorporar a un especialista como tú.

2.- Persona que se dedican a lo mismo que tú, es decir, que ocupan esa misma profesión y/o trabajan en ese sector.

3.- Personas de sectores afines al tuyo con lo que puedes colaborar y establecer sinergias.

4.- Personas tienen un rol decisor en el sector al que te diriges.

5.- Personas de anteriores experiencias profesionales con las que conectabas y que va bien mantenerlas ahí.

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¿QUÉ HACES PARA MEJORAR TU CAPACIDAD DE ESCUCHA?

En épocas pasadas la gente tenía mucho cuidado de lo que decía y preferían estar en la retaguardia, sin manifestarse. Con los años, hemos ganado la libertad de expresión que es un gran derecho. No obstante, hay que tener un poco de tiento, y evitar decir lo primero que se nos pase por la cabeza. Debemos pensar dos veces lo que vamos a decir y analizar si eso que decimos aporta algo de interés y de valor a la conversación. Ojalá muchos aplicasen esta máxima en su día a día; si no tienes nada interesante que decir, mejor seguir callado. Parece que la gente tiene que saber de todo y opinar por ello, aunque no se le pregunte.

La gente que tiene éxito en la vida personal y profesional, suele tener como virtud la escucha activa, para obtener información que le pueda ayudar a posteriori. Algunas personas saben escuchar y almacenan esa información para luego estudiarla y proponer alternativas a sus necesidades.

El siglo XXI, con la llegada de la denominada “era de las nuevas tecnologías” ha puesto en peligro de extinción la escucha activa, que cada vez se estila menos. Nos invitan a hacer mucho ruido, pero, como dice el refrán, en muchas ocasiones, hay pocas nueces. Muchos hacen que están escuchando, cuando realmente no saben en absoluto lo que les está diciendo la otra parte y lo peor es que, además, les da igual. Vivimos en la época de la inmediatez y de las múltiples interacciones.

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