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DESCANSO PARA VOLVER CON LAS PILAS CARGADAS

La vida muchas veces tiene pensado para ti otros planes en lo personal y en lo profesional; no queda otra que sacar la mejor actitud y seguir adelante. Podemos tener todo planificado y programado, aunque luego resulta que para nosotros estaban previstos otros aprendizajes y planes.

Este año, uno de mis objetivos, era experimentar más con otros formatos, tipo videos, podcast y contenidos más visuales. Estoy en ello, dándole vueltas y este verano la idea es poder preparar material.

Otra cuestión que ha ido surgiendo de forma espontánea, ha sido interaccionar y buscar colaboraciones con personas pertenecientes a otras generaciones diferentes a las mías y están surgiendo cosas chulas, que se van fraguando poco a poco. Estoy aprendiendo otros enfoques y, por ende, otra forma de hacer las cosas.

Sigo con mis propios proyectos emprendedores. A primeros de este año vio la luz Belider, un proyecto de consultoría enfocado a la empresa para ayudarles a mejorar su liderazgo, comunicación, clima laboral y cultura corporativa.

En el último trimestre llegan unos cuantos congresos muy enfocados en las empresas y los profesionales, en los que llevamos meses trabajando. En breve os podré dar más datos.

Este año, quería traeros libros y proyectos que me parecían muy top. Aunque me interesaba que fuesen sus protagonistas los que nos contasen su punto de vista. Por ello, he publicado unas cuantas entrevistas.

He seguido por supuesto con mis publicaciones en el blog, una a la semana, que es adecuado para poder compatibilizar con mis otros proyectos profesionales y vitales. También en este primer semestre mi blog cumplió 14 años y sigo con las mismas ganas que siempre de seguir aportando mi granito de arena en todos los temas que tienen que ver con el talento y el desarrollo profesional.

Viene el momento de tomarme este respiro estival para descansar y desconectar. Los que me conocéis sabréis que también dedicaré tiempo a reflexionar sobre contenidos y temáticas más concretas.

Por supuesto, no puedo olvidarme de vosotros, mis lectores, que seguís ahí año tras año; sin vosotros esto no tendría sentido. Tenéis mucho material acumulado de estos últimos seis meses para seguir leyendo y aprendiendo sobre la forma de gestionar y tratar el talento.

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LA PESADILLA DE LA REALIDAD

Llevo meses preguntando a profesionales, emprendedores, directores generales de empresas (que siempre van un paso por delante) qué hacían antes de la pandemia para organizarse. Menos de un 10% de la población me han indicado de forma unánime, que desde hacía años en sus organizaciones grandes, medianas y pequeñas ya venían usando el teletrabajo o sistemas híbridos como medida de conciliación, productividad y flexibilidad. Tenían formas de ejecutar el trabajo a la carta para que sus personas estuviesen motivadas y a gusto en el desempeño de su trabajo para rendir al máximo. Igualmente, estas personas y sus organizaciones piensan en global y las videoconferencias formaban parte de sus estrategias laborales, para reuniones, formaciones y proyectos de cara a ahorrar tiempo y hacerlo más efectivo. Alternaban reuniones presenciales y virtuales.

La conclusión a la que llegué hace tiempo es que el teletrabajo y las videoconferencias no eran nada nuevo; llevaban años ahí, aunque muchas personas y sus organizaciones, no se planteaban siquiera integrarlas en su día a día corporativo. Eso es como cuando uno es en plena juventud y tus mayores te aconsejan algo y tú haces todo lo contrario, asumiendo que lo sabes todo y que tu entorno cercano no sabe nada. Lógicamente te das la torta a pesar de ir advertido; estos aprendizajes de vida son necesarios. He escuchado más veces de las que me gustaría esta frase “En nuestra organización siempre se ha llevado a cabo esto así y aquí eso no funcionará nunca”. Siempre digo que cómo se puede categorizar algo que no se ha probado. Esto suele ser fruto de la prepotencia, la ignorancia o el miedo al cambio de algunas personas que dirigen algunas organizaciones.

Muchas personas asumen que están trabajando en el siglo XXI en empresas con mentalidad y formas de trabajar del siglo XX. Han tirado la toalla porque no pueden hacer nada, necesitan seguir trabajando ahí para poder vivir. Está claro que no pueden cambiar la organización entera, aunque sí pueden intentar integrar esas nuevas metodologías dentro de lo posible en lo que depende de ellos.

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RENOVARSE O MORIR

Con la crisis del 2008 me tocó reinventarme en el ámbito profesional, sufrí una reestructuración, que fue dura, lógicamente, aunque me permitió evolucionar y retarme como profesional. De esa experiencia vital aprendí que nada es para siempre. Debido a la globalización que sufre el mercado laboral, éste es cada vez más cambiante. Por ello, aprendí a estar en constante reinvención profesional, tuviese o no proyectos y/o clientes. Esta es la razón por la que siempre esté activo, buscando alternativas, proyectos y planificando para tener planes alternativos, por si lo que ahora funciona deja de hacerlo. Va bien que te respondas a la siguiente pregunta, aunque igual no ocurra nunca: ¿qué podría hacer en lo profesional si mi negocio o trabajo sufre una crisis?

Toca plantearse igualmente para subsistir qué profesiones y sectores están siendo en estos momentos más demandados por el mercado. Con esta información, podrás buscar alternativas en ese ámbito. Primero toca encontrar un proyecto o trabajo que nos permita ingresar, luego ya nos planteamos focalizarnos más en seguir luchando o buscando aquello que nos motive. No obstante, hay que tener en cuenta que, a veces, toca hacer sacrificios para llegar a donde realmente queremos o necesitamos estar.

Los estudios y conocimientos son importantes, aunque quizás han pasado a un segundo plano. Cada vez se valoran más las competencias y conocimientos técnicos, idiomáticos, digitales y transversales que cada uno tenemos. Al final, se resume en “no me digas qué conocimientos o competencias presumes tener por tus títulos sino demuéstrame qué sabes hacer o qué puedes solucionar con ellos. Tenemos que plantearnos qué necesita de una persona como nosotros la empresa a la que nos queremos dirigir para pedir una oportunidad profesional.

Esto supone abrazar la adaptación y el cambio, olvidándonos de esa falsa seguridad en la que muchas veces nos creemos vivir todos, que nos hace despertar de golpe, sin esperarlo. Muchas cosas no dependen de nosotros, aunque debemos estar preparados para nadar a contracorriente para cuando todo cambie y nos haga andar sobre lo desconocido. Ponte en marcha ya, no dudes en pedir ayuda a otros; si tú no sabes por dónde empezar, potencia tu red de personas (no solo pidas, sino que también debes estar dispuesto a dar), comprende cómo funciona la búsqueda de empleo en la actualidad), evalúa tus acciones, busca otra forma de hacer las cosas, intenta todos los días nuevas cosas y traza una estrategia flexible que te acerque a tus objetivos profesionales.

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¿QUÉ CULTURA DEL ESFUERZO TIENES?

Hace no mucho coincidí con un grupo de padres y madres que tienen a sus hijos en diferentes etapas educativas. Me han hablado familiares y amigos de los apasionantes grupos de padres y madres de la escuela del WhatsApp, que se aman u odian, aunque muchos optan por desactivar las notificaciones de ese grupo para vivir más tranquilos. Por el momento, me libro de esos emocionantes grupos. En ese debate con amigos el tema del nivel de exigencia a sus hijos y surgió la pregunta ¿Por qué motivo se les exige tanto? Manifesté mi opinión, indicando que se debe verificar de alguna forma la adquisición, compresión y aplicación de los conocimientos necesarios, aunque maticé que las pruebas memorísticas no consiguen, en muchas ocasiones, ese efecto. Se memoriza para pasar el examen y no para asimilar ese conocimiento o competencia. Al final, varias de los padres indicaron que en nuestra época no se nos exigía esa presión y esfuerzo. Protestaban de que ahora había cambiado todo mucho. Surgió en el ambiente el tema de bajar el nivel de exigencia, es decir, de ser bastante más benevolentes a la hora de evaluar.  En un momento dado, comenté que todo lo que merece la pena conlleva un esfuerzo y que se les debe enseñar a nuestros hijos e hijas desde temprano. Es verdad que quizás deban cambiar las pruebas de evaluación de adquisición de esos conocimientos, no importan tanto que se sepan de memoria esos conocimientos sino lo que son capaces de hacer, cambiar o solucionar aplicando esas sapiencias o competencias. Pero no soy partidario de exigir menos. Creo que no soluciona nada; está claro que se deben vigilar los diferentes niveles de conocimientos que existen en una misma clase para ayudar a todos y darle a cada uno el refuerzo que precisa. Si les exigimos menos, cada vez van a pretender que les pasemos todo y les solucionemos cualquier dificultad. Partamos de la base que cuanto menos haces, menos quieres hacer. Es por ello que, el nivel de exigencia no debería cambiar. Quizás la evaluación de conocimientos, sí.

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¿QUÉ NIVEL DE TOXICIDAD EXISTE EN TU EMPRESA?

No podemos negar que los responsables de tener un ambiente laboral bueno en las empresas son todos sus trabajadores, aunque debe estar liderado, impulsado y practicado de forma activa por la cúpula directiva de la compañía. No podemos decir que una empresa da prioridad a incorporar entre sus trabajadores a personas con discapacidad pero no tener contratada a ninguna; esto es intentar quedar bien de cara a la galería. Muchos más directivos de los que nos gustaría dicen tener un ambiente laboral inmejorable, aunque la realidad es otra, que dista mucho de ese mensaje optimista.

Igualmente, debemos tener cuidado de no transformarnos en una persona tóxica en nuestro entorno laboral; esto puede afectar a cualquier rol. Si todo lo ves negativo, si sacas pegas a todo, si siempre haces lo mismo y peleas para evitar los cambios, solo buscas el conflicto, encuentras problemas a todas las propuestas de los demás, tu opinión es la única valida, si la queja es tu mejor recurso y los demás siempre tienen la culpa de todo lo que ocurre, siento decirte que sufres de toxicidad aguda crónica. Esto conlleva que estarás solamente rodeado de personas de ese mismo rol y que el resto de tus compañeros te evitarán si pueden elegir o de lo contrario, se relacionarán solo contigo porque no tengan más remedio.

Algunas empresas aún son de estructura y mentalidad jerárquica, es decir, que les gusta tener controladas a todas sus personas. Son esas empresas que el teletrabajo fue un mal necesario, vieron que funcionaba, aunque en el momento que finalizó el confinamiento domiciliario obligatorio ordenaron la vuelta al trabajo presencial de toda la plantilla y mantener el teletrabajo no entraba entre las opciones. Sus dirigentes son como los pastores: quieren contar a sus ovejas, bajo la opinión de que solo se trabaja si se está en la oficina; la realidad siento disentir, es totalmente la opuesta. El trabajador suele trabajar más y el caradura, lo sigue siendo.  

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