Uno tiene que estar preparado para todo y más; la vida está llena de imprevistos y roturas de planes. Es la maravillosa, caprichosa y desdichada imprevisión vital que siempre llega, aunque no se le espere.

En esta vida está bien tener planes, aunque también tienes que pensar que esos planes igual los tienes que cambiar, porque surgen cosas que no esperas. Debes tener planes alternativos para que, cuando las cosas no salgan como tenías previsto en tu cabeza organizada, puedas seguir avanzando. Es algo universal, que nos ocurre a todos. La diferencia es cómo enfocas esas situaciones, cuando llaman a tu puerta.

Esto es como cuando uno vive con sus padres en su infancia y juventud; nos pensamos que nuestros padres son un saco sin fondo, que nos pueden dar todo lo que queramos o necesitemos, porque no somos conscientes aun de lo que cuesta ganarse la vida. Todos nos hemos enfadado porque queríamos algo y nos decían que no nos lo compraban. Recuerdo como si fuese ayer, la primera vez que me mandaron al supermercado a comprar, dándome mis padres un dinero al que ajustarme, no me llegó para todo y llegué apesadumbrado. Mi frase fue “no había caído que comprar era tan caro”. Esto hizo que comenzase a ser más consciente de los esfuerzos que hacían mis padres por darme una buena vida. Cuando estaba estudiando mi grado universitario, decidí trabajar los fines de semanas y a tiempo parcial, para saber lo que conllevaba tener esas responsabilidades y fue una de mis mejores decisiones; te curte como persona y empiezas a ver lo que conlleva ganarte un salario a cambio de tu trabajo.

Todos comenzaremos a trabajar y lo más lógico es que uno comience a cambiar de proyectos o empresas (más tal y como funciona cada vez más el mercado laboral actual). Esto conlleva que vayamos a cambiar de organización unas cuantas veces, estemos contentos o no. La incertidumbre del mercado laboral ya es lo que domina y no la seguridad ni la estabilidad de antaño.

Imaginemos que estás en una empresa que funciona bien desde hace 4 años. Tú, no obstante, estás muy descontento porque el trabajo está muy mal organizado, el estilo de liderazgo es muy jerárquico y cada vez se trata más a las personas como un mero recurso. Has manifestado a tu responsable este malestar y te ha comentado que la respuesta de la cúpula directiva, es que “si no estás contento, ya sabes dónde está la puerta”. También puede ocurrir que en la organización que estés el ambiente sea bueno, lo único es que tus posibilidades de desarrollo son nulas y en tu fuero interior quieres un cambio, aunque ese por sí solo no llega.

Te enteras que en tu empresa está trabajando el hijo de la directora de marketing de un gran grupo empresarial de tu zona geográfica y decides entablar amistad con su hijo, porque no descartas trabajar en esa empresa.

Tienes varias opciones para poder trabajar ahí. La más lógica y prioritaria es que indagues cómo funcionan los procesos de selección en esa empresa, veas los canales de reclutamiento habituales y qué solicitan para poder trabajar ahí para un perfil y rol como el tuyo. Luego deberías adecuar tu perfil profesional para presentar tu candidatura si existe una oferta o tu autocandidatura si en estos momentos no buscan a nadie para el departamento de tu interés. Deberías trazar un plan de acción, que puede incluir analizar si conoces a alguien ahí que te pueda ayudar a entrar con tu candidatura en la rueda del proceso selectivo pertinente. También sería lógico buscar en redes profesionales como LinkedIn a trabajadores de la misma empresa y ver qué tipo de artículos publican y así puedes tener más información que poder usar, en beneficio de mandar tu autocandidatura. Primero recopila, analiza e integra la información. Después debes trazar una estrategia con un plan y sus fases, sin olvidar incluir otros planes alternativos por si falla el prioritario. Por último, te toca ejecutar tu plan realmente para ver los resultados que proporciona. En esta vía es en la que tú te conviertes en protagonista y lideras tu candidatura, siendo proactivo sin esperar a que nadie haga por ti tu trabajo.

Luego tenemos la otra vía: hacerte amigo del hijo de esa directiva de la empresa en la que te gustaría trabajar, porque trabaja actualmente en la misma organización que tú. Le dices que te tiene que presentar a su madre para que te coloque ahí, sí o sí. Si ves que no te funciona a la primera, sigues diciéndoselo cada vez que ves a esa persona. Percibes que esa persona te evita, aunque lo sigues intentando. Quizás tengas que plantearte que esta estrategia no sea buena. Ten en cuenta que te has acercado a esa persona por interés, no porque te apetezca hacerte amigo suyo. Básicamente, esperas que el esfuerzo y el trabajo de buscarte un cambio profesional lo haga otra persona, cuando el que tiene que demostrar su valía, eres tú. Además, conocer a alguien en una empresa, te puede ayudar a llegar al proceso de selección, pero te tocará demostrar de forma objetiva tu talento, valor y encaje para esa posición. Esto no lo debemos olvidar. El famoso “enchufe” es una vía fácil por la que decantarse, aunque los resultados serán siempre negativos, lo mires por donde lo mires.

Siempre existen varias opciones para conseguir algo; los resultados que te pueden proporcionar unas y otras son muy diversos. Cuidado con elegir las cómodas sin sopesar consecuencias porque, en ocasiones, pueden hacerte que te cierres puertas en un lugar para siempre.

Antes de pedir cosas a gente con la que no tienes nada de confianza, debes plantearte estas cuestiones: ¿Cómo te sentaría que te lo pidiesen a ti? ¿Cómo reaccionarias? ¿Cuál sería la mejor vía para conseguir eso sin herir sensibilidades?

En ocasiones nos obcecamos con vías para conseguir las cosas erróneas; vamos con el piloto automático y seguimos usando la vía fácil, sabiendo de primera mano que los resultados conseguidos con esa vía son malos, es decir, nos aleja más de nuestro objetivo y no nos acerca que debería ser lo que hiciese lo que hacemos.

Así que si estás buscando empleo y mandas tu perfil profesional a muchas ofertas de empleo y no te llaman para una entrevista, el problema igual esta en como enfocas la información de tu cv.

Si haces muchas entrevistas y llegas al final de todos los procesos de selección, aunque nunca te ofrecen el puesto, deberías analizar tus entrevistas para conseguir mejorarlas, así como solicitar feedback a tus entrevistadores y poder, así, aprender y mejorar.

Si trabajas de comercial y no consigues cerrar ninguna venta, quizás deberías analizar tu argumentación, tu trato al cliente, ver qué hacen tus compañeros que sí venden, para ser capaz de revertir los resultados.

Esto no garantiza que funcione, lo que está claro que no funciona es hacer lo mismo que haces siempre y no te está dando ningún avance ni resultado.

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