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¿CÓMO PUEDES CAMBIAR LO QUE NO TE PERMITE FLUIR?

Ahora está muy de moda hablar del FLOW. Sí, me temo que tenemos otro nuevo anglicismo, que los más “in” nos han metido en nuestra jerga. ¿A qué se refiere el flow? Traducido al español significa “fluir” con lo que hacemos y o realizamos. Para mí el FLOW es estar en armonía cuerpo y mente con la actividad que uno hace en cada momento. Podemos usarlo para hacer referencia a estar mimetizado con lo que uno hace en cada momento. También es estar concentrado en lo que se hace en cada instante, es decir, que el tiempo invertido en algo realmente lo dedicas a esa tarea, evitando distracciones y demás pérdidas de tiempo.

Suele decirse que si trabajas en lo que te gusta no trabajarás el resto de tu vida, porque no lo considerarás trabajo. Tenemos que intentar disfrutar con nuestro trabajo está claro y dedicarnos a lo que nos llena profesionalmente. La clave es conseguir vivir de ello, que no siempre es fácil. A pesar de dedicarte a lo que te apasiona, siempre tendrás tareas, proyectos y obligaciones que te darán pereza y que te resulten súper tediosas. El error es postergar éstas para el final; cuanto más las retrases menos ganas tendrás. La clave pasa por quitártelas cuanto antes y complementarlas con tareas que os gusten y apasionen.

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¿POR QUÉ MOTIVO NO ESTÁ DE MODA INNOVAR?

No podemos negar que las empresas centenarias que siguen existiendo lo han hecho porque han evolucionado, ampliado su gama de productos o servicios, se han adaptado a las necesidades de clientes, avances y cambios o han explorado otros sectores afines o no. Pocas empresas son capaces de mantenerse décadas siendo líderes en su actividad. Las claves pasan por saber percibir las señales que surgen que les hacen seguir invirtiendo en investigación y desarrollo.

El problema es que todavía nos encontramos con quienes ven la innovación como coste y no como inversión. Innovar supone permitir invertir tiempo, recursos y personas en probar nuevas cosas asumiendo que los resultados pueden tardar en llegar. Se trata de partir de necesidades no cubiertas con nuestros productos o servicios con nuestros clientes actuales o con los potenciales. Pero al mismo tiempo, hay que arriesgar con cabeza, no olvidemos que si no nos atrevemos seguiremos con el tiempo en el mismo lugar. En el siglo XXI, mantenerse haciendo lo mismo es quedarse descolgado de forma silenciosa. No olvidemos que hoy en día existe una competencia feroz y que los clientes no tienen problema en irse con otros que le den solución a sus necesidades.

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¿QUÉ OTRAS COMPETENCIAS CREÉIS QUE SON NECESARIAS QUE APORTEN LAS PERSONAS EN LAS EMPRESAS?

Muchas veces, damos por hecho que todas las personas tienen unas competencias tecnológicas avanzadas al estar en la sociedad de la información en la red. Sin embargo, esto no es así. Aun nos encontramos con muchas personas que están trabajando o que están en búsqueda activa de empleo que no saben buscar información en la red, ni saben como difundir información adecuada corporativa en la red ni conocen las herramientas que pueden ayudarles ahorrar tiempo en sus tareas de trabajo. Aunque muchos puestos de nueva creación ya exigen este tipo de competencias, está claro que las organizaciones deben fomentar su aprendizaje o actualización pero hay que ser consciente que las personas también deberían tener inquietud por desarrollarlas.

Las nuevas tecnologías se siguen asociando a un uso personal enfocado al ocio y no al uso profesional. A veces nos pensamos que los jóvenes, al estar siempre conectados, tienen mayor habilidad en las competencias tecnológicas generales y suelen estar más avispados pero, si los sacas de sus cuatro apps, no creáis que siempre responden de forma positiva ante unas que no hayan usado antes. Aun uno se encuentra con muchas personas jóvenes con una competencia tecnológica muy baja. Esta crisis que estamos viviendo ha dejado patente que no estábamos preparados para las nuevas tecnologías. Ha habido que improvisar mucho y aprender sobre la marcha, aunque nos encontramos también con quienes se han cerrado de banda y han optado por el “no sé cómo funciona, por lo que no puedo trabajar”. Saber comunicarse a través de la red es más necesario al estar en una sociedad global y la situación actual lo ha demostrado.

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¿QUÉ ES LO QUE MÁS TE CUESTA DE LA FORMACIÓN ONLINE?

En época pre-Covid19, lo habitual era impartir la formación de forma presencial en donde tenías ese contacto con las personas que asistían a tus clases. Era un contacto físico y real con tus alumnos, esencial para poder interactuar de una forma más dinámica. La clases magistrales de discurso único hace tiempo que resultan soporíferas. Los alumnos exigen mucho a sus formadores, poniendo en duda lo que comentan, rebatiendo, participando y poniendo en práctica lo transmitido.

Una de las cosas que más me ha sorprendido es que, frente a una audiencia limitada de forma presencial, los webinars amplían mucho más el número de personas a las que puedes acceder. Uno de los webinars que he impartido estos días de confinamiento, estuvieron  más de 300 personas que, pese a no verles la cara, ves sus ventanas digitales, que impone, aunque te olvidas rápidamente de la cámara y te sientes raro porque parece que estas hablando para ti  y sabes que tienes alumnos que están muy lejos y muy cerca a la vez. Para aquellos que estén acostumbrados a los grandes eventos, supongo que no les sorprendería, pero mi experiencia ha sido siempre con grupos más reducidos. Pero me ha quedado claro que el número de oyentes no es lo importante, si no si el ponente sabe mantener la atención de todos ellos.

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¿CÓMO FUNCIONA LA COMUNICACIÓN 2.0?

La comunicación es esencial. Estos días en los que nuestros políticos salen en los medios haciendo unas declaraciones largas, monótonas y soporíferas, con una clara falta de concreción y mensaje nos tienen que hacer recapacitar que no son las adecuadas. Si nosotros las sufrimos y no nos gustan, ¿por qué replicarlas?
Pensar que con decir las grandezas de tu organización, ya se tiene todo ganado. Muchas empresas se dedican a lanzar un discurso unidireccional de venta de su producto, servicio o libro. No admiten la opinión de los demás, porque piensan que ellos tienen la verdad absoluta.  Las empresas olvidan que en estas plataformas existentes en la red la conversación es lo que se lleva. Las empresas, una vez que deciden estar aquí, tienen que asumir que conversar, supone contar lo bueno y en los aspectos a mejorar; las personas quieren un mensaje conciso, claro y con ese toque de humildad que se acerca a ellos. Alejémonos del “somos los mejores” sin justificarlo. Para ser los mejores, se deben aportar datos que lo justifiquen. Si se vende un producto, el cliente deber ver que le soluciona su problema de alguna manera. Al final en este tipo de canales las organizaciones reciben en función de lo que dan

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