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¿PARA QUÉ VAMOS A CAMBIAR SI ESTO NOS LLEVA FUNCIONANDO DESDE HACE 30 AÑOS?

El poder es igual que el dinero, siempre se quiere más y nunca es suficiente. Es perjudicial para las empresas, la sociedad y las personas tener a las mismas personas enrocadas en posiciones de poder, influencia y decisión de forma permanente. Se debe ir renovando el poder entre diferentes personas. Siempre digo que ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan perversos.

Aun me sigue doliendo ver a personas con ganas, iniciativa, ilusión, profesionalidad, compromiso y esfuerzo que acaban quemadas, desesperadas, desilusionadas y desmotivadas. No puedes pedir a tus personas aportaciones e ideas para que luego sean obviadas y ni siquiera, se les preste nada de interés. No puedes dar vía a libre a las personas para que pongan en marcha cosas y luego no darles nada de ayuda, cobertura y soporte.

En las empresas jerárquicas, las luchas de poder están a la orden del día, es más, parece que uno vive una telenovela en toda regla, porque sufre o ve traiciones, decepciones, complots, acercamientos, romances, lágrimas y espinas. La realidad siempre supera a la ficción. Cuando la jerarquía campa a sus anchas dentro de una empresa, uno tiene la sensación de que existen empresas diferentes que se ponen la zancadilla unas a otras. No es bueno que las decisiones dependan de una sola persona; es por ello, que la redarquía da alas a consensuar la toma de decisiones para que se tome la más adecuada para los intereses corporativos que todos representamos. Bien es cierto que la redarquía no puede ser anarquía. Si bien nos tenemos que alejar de una jerarquía estática, considero que una estructura dual sería lo óptimo. Una estructura básica jerárquica directiva con una redarquía en el siguiente nivel. El primer nivel, también participante en la redarquía debería ser la voz del grupo ante la dirección. Si existe un responsable, siempre tendrá que mirar por la dirección de las decisiones del grupo, respetando el camino establecido por la estrategia acordada por la dirección.

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¿QUÉ TE HACE DIFERENTE?

Cuando yo iba al colegio, ya los niños y niñas eran muy crueles, metiéndose con los niños o niñas diferentes. El que tenía unos kilos de más, llevaba gafas, no le gustaba el futbol, tenía una personalidad diferente ya era marcado y estigmatizado por sus compañeros. Esto no ha mejorado porque la sociedad actual todavía ha potenciado mucho más que la imagen es cada vez más importante. La gente se centra más en gustarle a los demás que en aceptarse tal y como es para a partir de ahí buscar su lugar. Así que imaginaros niños con otra, raza, religión, etc. A veces los problemas los crean los adultos; los niños ven a otros niños nada más; al final, estos copian y comentan comportamientos y palabras que oyen en sus casas.

No podemos imaginar lo que puede ser sufrir una deformidad facial. Aunque no podemos negar que el ser humano es capaz de lo mejor pero también de lo peor. August, antes que nada, es niño y quiere encajar. Sus padres ya le han preparado para lo que se podrá encontrar, diciéndole que al final las personas que lo quieran serán las que lo acepten tal y como es. Como teoría, está muy bien, sin embargo, la vida real es más dura de lo que cuentan. Muchos callan, permiten los abusos, miran a otro lado y no quieren problemas. El ser un niño o niña que defiende a los que sufren abusos, mofas o burlas no está de moda. En España hemos avanzado mucho respecto a evitar el acoso en el colegio y/o instituto a las personas que son diferentes. A pesar de ello, queda mucho por hacer. Debe existir tolerancia cero a estas conductas. Muchas veces, los niños hacen lo que ven en sus entornos familiares. Para empezar deberíamos ponernos en el lugar de estas personas que son diferentes. Muchas veces lo más fácil, cómodo y cobarde es darles la espalda, criticarlos, ignorarlos y rechazarlos.

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¿QUÉ OTRAS HABILIDADES CREES NECESARIAS MOSTRAR EN TU CV?

Soy de la opinión de que el curriculum, tal cual lo hemos conocido, se ha quedado obsoleto y que está tocado y hundido.  Su gran problema es que se centra en el pasado, olvidándose del presente y del futuro. Es una herramienta estática a la que le falta dinamismo, practicidad y evolución.

Las personas siguen mostrando en sus perfiles profesionales sus titulaciones, experiencias profesionales, funciones desempeñadas, idiomas que hablan, herramientas que manejan, cursos realizados y otras muchas cosas. Y no me la interpretéis, no es mala información. Pero… ¿es solo vuestra formación lo que os define?

Pienso firmemente en que el éxito será de aquellos candidatos que sepan incluir en su perfil profesional ejemplos de las competencias y habilidades más requeridas por los empleadores y que realmente puedan justificar que las tienen.

A continuación doy alguna pincelada a las que considero importantes, aunque no son las únicas:

Resolución de problemas. En todas las empresas y profesiones surgen problemas, imprevistos y cosas no esperadas. Puede ser la rotura de una máquina, la pérdida de un cliente, un cambio en un pliego no previsto, unas facturas retorcidas, un proveedor enfadado y mil cosas más. Tienes que saber contar y plasmar en tu perfil profesional cómo buscas soluciones a esos problemas. Esto demuestra que no te quedas en el problema, sino que te centras en buscarle una solución. Luego ya buscarás el por qué del mismo. Digo esto porque muchas personas centrifugan el problema una y otra vez, transmitiéndolo a su entorno sin ser resolutivos; esto es una pérdida de tiempo porque mientras pasa el tiempo, el problema sigue ahí. ¿Eres de los que solventan los problemas o de los que caen en la queja constante?

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¿CÓMO HAS LUCHADO CONTRA TU MALA ACTITUD?

Vamos a poner varios ejemplos para que se entienda. Imaginemos que Pedro esta desmotivado y descontento con su trabajo actual. También tenemos a Pilar que lleva 15 años casada y la monotonía se ha instalado en la misma, cada vez se siente más alejada de su pareja y ve que las cosas no fluyen. Por otro lado, tenemos a Rocío que está intentando lanzar su proyecto emprendedor, lleva 2 años intentándolo y no acaba de arrancar. Pedro, Pilar y Rocío no paran de quejarse de su situación. Sus frases más habituales son “todo me sale mal” “Tú no sabes lo que paso todos los días” “Esa solución que planteas no me sirve” “Lo he intentado todo” y podríamos seguir. Es probable que todos ellos tengan miles de razones para quejarse de esa situación que les incomoda. Lo único es que la queja, la negatividad, el victimismo, la agresividad y la frustración no solucionan nada. Es más, al final acrecientan el problema. Se meten más en su tornado interno que les hace alejarse de la realidad. Si estás descontento y frustrado en tu trabajo, si tu relación de pareja hace años que no funciona o si tu proyecto emprendedor no marcha, con protestar y quejarte, no cambiarás nada. La clave es responder a las siguientes cuestiones: ¿qué acciones acometes para cambiar esa situación? ¿Qué has intentado de otra forma para obtener ese cambio deseado? ¿Qué comunicación has tenido con las personas involucradas en el problema o en la posible solución? ¿Cuál es tu actitud de cara a buscarle una situación?

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