Es esta una teoría que plantea el comportamiento humano desde tres posibles estados del yo (sistemas coherentes de sentimientos y pautas de conducta). Estos tres estados del yo son:

a) El Yo Padre. Representa el concepto enseñado de la vida. Almacena los acontecimientos que se produjeron en su vida y que han sido asimilados como normas, prohibiciones, autorizaciones, “lo que está bien”, “lo que está mal”, etc.

b) El Yo Adulto. Representa el concepto pensado de la vida. Almacena los acontecimientos que se produjeron por exploración y razonamiento propio. Es el estado que elabora decisiones a partir del análisis de los datos disponibles. Actúa en base a la razón, explorando y comprobando cómo suceden las cosas.

c) El Yo Niño. Representa el concepto sentido de la vida. Almacena acontecimientos vistos, oídos, sentidos o comprendidos, pero sin una codificación especial. La mayoría de estos hechos se perciben como sentimientos placenteros o, por contra, generadores de infelicidad.

A continuación presentamos una guía para la identificación de estos estados del yo durante la conversación:

a) Yo Padre:

– expresión no verbal: agitar el dedo índice apuntando al interlocutor, golpear rítmicamente el suelo con el pie, cruzar los brazos sobre el pecho, apoyar la mano en el hombro de su interlocutor

– expresión verbal: “voy a acabar con este desbarajuste”, “en esta casa siempre se ha trabajado así”, “todos hemos tenido que aprender; yo le enseñaré cómo se hace”, “no corra, ya cogerá práctica”, “esto no es un trabajo, es una chapuza”

b) Yo Adulto:

– expresión no verbal: rostro sereno, atento, serio, pero no inexpresivo, sino con tendencia a movimiento de los ojos (parpadeo) que denota atención

– expresión verbal: utilización de interrogativos (por qué, cuándo, quién), frases que indican análisis de situaciones (opino que, creo que), frases ponderadas (“a mi no me interesa, pero admito que haya gente que sí lo esté”, “son gente algo rara, pero tenemos que enfocar el tema con el mayor rigor”)

c) Yo Niño:

– expresión no verbal: encogerse de hombros, levantar el dedo índice pidiendo permiso, lágrimas o risa desenfrenada, morderse las uñas, bajar los ojos

– expresión verbal: “quiero”, “no quiero”, “me da lo mismo”, exclamaciones admirativas, expresiones para llamar la atención, expresiones de queja

Como esquema de las posibles combinaciones y patrones de conducta en el campo profesional, según esté presente en la persona un estado del yo de manera fuerte o débil.

1. Padre fuerte, adulto débil, niño fuerte

Persona con la que es difícil trabajar. A veces es incansable, moralista y autoritario, y otras puede derrumbarse, queriendo ser admirado y protegido. Puede ser difícil detectar en que momento se encontrará.

2. Padre fuerte, adulto fuerte, niño débil

Este profesional puede tener opiniones autocráticas, con estilo autoritario e impositivo, pero sabe realizar la distinción entre los hechos reales y no se dejará interferir por sutiles consideraciones “humanas”.

3. Padre fuerte, adulto débil, niño débil

Es un profesional que puede regirse por el “nosotros lo hemos hecho siempre de esta manera”. Puede tratar a los demás como niños y fomentar la dependencia. Plantear cambios se convierte en algo difícil.

4. Padre débil, adulto débil, niño fuerte

Puede resultar un profesional atractivo para los demás. Puede ser simpático, capaz de ganar amigos con facilidad, pero también le puede faltar el sentido de la realidad, dejándose llevar por fantasías.

5. Padre débil, adulto fuerte, niño débil

Este profesional puede estar orientado exclusivamente hacia los hechos, hacia la objetividad, pero puede faltarle la imaginación para relacionarse con los demás a través de los sentimientos.

6. Padre débil, adulto fuerte, niño fuerte

Resulta un profesional productivo, por unir al sentido de la realidad ante los hechos, creatividad y capacidad para sintonizar, para trabajar en equipo.