CONSEJOS DURANTE LA ENTREVISTA

Como sabemos, la primera impresión puede ser definitiva.

Lenguaje no verbal. El lenguaje de los gestos desde el primer segundo puede decantar a favor o en tu contra la entrevista de trabajo. Esta circunstancia hace que el dominio gestual resulte fundamental. Aunque se trata de aspectos en cierta manera incontrolables, es positivo que al menos conozcas cuáles son las cualidades y los defectos que los entrevistadores vigilan de nuestra expresión corporal.

Saludo y contacto visual.

No seas el/la primero/a en saludar y extender la mano. Saluda sonriendo y mirando a los ojos.

Una mirada huidiza o esquiva influye negativamente en la valoración de tu capacidad (excesiva timidez, por tanto; dificultad en la integración con los otros trabajadores, por tanto; falta de iniciativa en la toma de futuras decisiones…).

Presta mucha atención a lo que te están diciendo y demuestra interés asintiendo a las explicaciones. Tampoco hay que dejar de parpadear como Anthony Hopkins en la saga de El silencio de los corderos. Boca cerrada. Mirada confiada y atenta.

Mirar directamente a los ojos de la persona que te está entrevistando, demuestra tu confianza en tus posibilidades como profesional. Hay personas que inconscientemente miran a la boca por defecto. Si eres de esas personas, dirige la mirada a los ojos del entrevistador. Y recuerda no fumes ni mastiques chicle. Rechaza educadamente cualquier ofrecimiento para fumar, para degustar cualquier caramelo o para beber. En ocasiones, al finalizar la entrevista, puedes aceptar el ofrecimiento de una bebida, pero sin alcohol.

Cómo sentarse.

La postura que debes adoptar debe ser erguida, que no rígida. Lo ideal es que mantengas la postura, y que des la impresión de que te sientes cómodo/a. Siéntate recto/a, ni al borde de la silla o sofá (indecisión, impaciencia), ni estirado/a (falta de educación y de respeto al puesto solicitado, a la empresa y a tu interlocutor). Ha de parecer una postura relajada, si no la tienes, practícala.

No apoyes las manos ni los codos en la mesa del entrevistador. Respeta su espacio.

Gestos.

No cruces los brazos, como ya sabes revela actitud defensiva. Es importante que aparentes estar tranquilo.

Tocarte continuamente la mejilla, la frente, el pelo, morderte las uñas o los labios, jugar con un bolígrafo, denota nerviosismo ante la falta de argumentos, e inseguridad con tu imagen y con tus capacidades. Manos quietas y libres.

Lenguaje verbal.

Desde el saludo inicial se ha de ver tu actitud hacia la empresa y hacia su representante. Cuando el entrevistador te salude y te de la bienvenida mediante las fórmulas verbales que crea convenientes, le devuelves el saludo verbal (siguiendo las normas mencionadas en Lenguaje no verbal). “Buenos días Sr/a. Ruiz, Buenos días Sr/a Martín”…
No tutearemos a nuestro interlocutor a no ser que nos lo pida. Tono amable.

Cuando te ofrezca asiento, lo agradeces breve y concisamente.

El entrevistador ha de llevar la iniciativa en las preguntas. Cuida y aplica el lenguaje no verbal y contestas a sus preguntas firme y convencido. Las respuestas han de ser ricas en matices y con diagnósticos que revelen tu forma de actuar.

No divagues ni permitas que el entrevistador te de pie a ello. Si no entiendes una pregunta, pide que si puede concretar un poco más. No digas que te la repita, ya que puede entender distracción. Y es que has de estar seguro/a de la pregunta para responder y adecuar tu respuesta.

Utiliza un vocabulario al que estés habituado. Si utilizas palabras o sinónimos rebuscados parecerán respuesta falsas y artificiales.

No respondas con monosílabos. Tu afirmación o negación ha de venir acompañado de una argumentación o breve comentario.

Rechaza educadamente las preguntas que invadan aspectos íntimos de tu vida privada. Este tipo de preguntas suelen valorar el control emocional y tu discrección.

Evita el uso de las “muletillas” al expresarte. No utilices expresiones contundentes como: “siempre, nunca”, ni latiguillos “super, vaya que…, o sea…, “este…”, “bueno”… Además, de deducir espíritu poco flexible y dificultades para trabajar en equipo, denota falta de argumentos de vocabulario e inseguridad. Sugerencias: “frecuentemente…”, “además…”, “también acostumbro a…”

Y sobre todo di la verdad, no mientas en tus respuestas. Los especialistas en la comunicación no verbal detectan con solo desviar la mirada su interlocutor si miente o está recreando verazmente una experiencia.